miércoles, 22 de enero de 2025

EL REENCUENTRO ESPERADO



MI COLUMNA PARA EL DIARIO VIRAL - AREQUIPA: (01)

Pag. 17 https://edicion.diarioviral.pe/edicion-22-12-2022

Se viene la reunión con mis excomapeñros de la UNSA. Lo he estado esperando con muchas ansias. Pero ¿todos tendrán el mismo deseo? No quise que el pesimismo me ganara y con entusiasmo arreglé mi horario para estar presente y compré los pasajes aéreos. Ya en Arequipa, me vi frente al espejo, ajustando mi casaca y la imagen de un personaje con muy poco cabello, con abundantes canas se me refleja y reparo que la talla del pantalón y camisa no son los mismos de entonces. Aun así, fui contento junto con mi galopante corazón.

Todos llegaron con la energía que nos da la armadura de la juventud acumulada. Volver a tener la calidez del abrazo sincero fue conversar en silencio con el amigo hecho pentagrama para componer una melódica armonía que se hace simbiosis fraterna en una comunión que no tiene contrato ni caducidad. Nuestros rostros se ven lozanos bajo el amparo del reencuentro, vibran las miradas en interminable saga de alegría. Hoy, seguimos preguntando por el ¿te acuerdas?

Las risas van tejiendo una regia alfombra que refleja instantes vividos para jugar alegre y abiertamente con los nuevos. Vernos es renovarse al sentir la brisa juvenil que llegó para quedarse con nosotros, la juventud camina, siempre con nosotros.  Cada mirada es un universo que se comparte y entrega su energía para hacer una nova de felicidad y entre cada brindis burbujean las añejas sonrisas para comenzar a sorber inefables momentos, nos sentimos identificados. Además, ellos son los poseedores de un gran tesoro, tienen fijado en las arcas de sus retinas y razón a nuestra primera juventud.

La vida es breve, no renunciaremos a nuestros ideales ni metas que nos fijamos en aquella hermosa etapa, en donde todo era posible y nuestras fuerzas alcanzaban para todo, incluso para divertirnos y estar en la vida como protagonistas y no como actores secundarios para complacencia de una sociedad que nos agobia con formatos y protocolos que no los hicimos, ni tampoco fuimos partícipes para que rigieran nuestro destino, nuestra alegría o nuestros sueños. La sapiencia que recibimos en los egregios claustros agustinos nos permitió sobrepasar con creces diferentes ámbitos de la vida, es noble reconocer a quien nos nutrió y cobijó en esos galanos y juveniles años.

¿Qué si valió la pena habernos reunido, después de tanto tiempo? ¡Por supuesto! Siento un placentero cansancio después de la reunión. Una sonrisa esbozo al haberme apoderado de hermosos momentos de la vida. Río con esa inmensa alegría de haber participado de una fabulosa comunión de amistad. Un abrazo de catorce amigos con quienes dimos similares pasos en la universidad y que hoy, cuarenta años después compartimos parte de nuestras vidas, sabiendo que quienes nos oían, se apenaban al sentir nuestras zozobras y que se regocijaban al saber de nuestros logros. Se trata de una irrestricta amistad que se apoderó de una esquina de nuestras vidas, para que rían… los de siempre. Privilegiado en ser parte de este único e irrepetible momento.


EL PODER DEL AHORA: ROMPER CON EL TIEMPO (02)

MI COLUMNA PARA EL DIARIO VIRAL - AREQUIPA: (02)

Pag. 16 https://edicion.diarioviral.pe/edicion-22-1-2025

El poder del ahora: Romper con el tiempo

El ahora ese instante efímero e irrepetible, que define nuestra existencia. Imaginemos a Platón y a su joven discípulo Aristóteles mirando el río. Platón le pregunta: "¿Cómo describirías este instante?". Aristóteles observa las aguas fluyendo sin pausa y responde: "El presente es un límite, maestro, es el punto donde el pasado deja de ser y el futuro aún no llega". Esta escena, aunque ficticia, resalta cómo los grandes pensadores usaron momentos cotidianos para reflexionar sobre la fugacidad del ahora. Desde distintas perspectivas, ya sean filosóficas, científicas o espirituales, se ha reconocido históricamente que vivir en el presente representa no solo un reto, sino una vía hacia la paz y la plenitud.

Buda nos invita a liberar nuestra mente del pasado y del futuro, practicando la atención plena (mindfulness). Lao-Tse, conecta nuestro bienestar emocional con el presente: “Si estás en paz, estás viviendo en el presente”.

Más allá de la filosofía, la neurociencia respalda estas ideas. Vivir en el ahora activa la corteza prefrontal, mejorando nuestra capacidad para tomar decisiones y reducir el estrés. Además, fomenta la liberación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, asociados al bienestar y la felicidad.

En el día a día, abrazar el presente puede ser tan simple como disfrutar una comida sin distracciones, escuchar activamente a un amigo o sumergirse en una actividad creativa. Estos pequeños actos nos conectan con nuestra esencia y fortalecen nuestras relaciones.

El ahora no solo es un concepto filosófico; es una herramienta práctica que, si la cultivamos, transforma nuestra vida. Porque, como decía Kierkegaard, “el instante es donde la eternidad se encuentra con el tiempo”. ¿Qué tal si empezamos a vivirlo hoy?

 

https://edicion.diarioviral.pe/edicion-22-1-2025



viernes, 17 de enero de 2025

GENERACIÓN BETA CRECIENDO EN LA HIPERCONECTIVIDAD (01)

 https://edicion.diarioviral.pe/edicion-9-1-2025 (página 19)


COLUMNA PARA EL DIARIO VIRAL - AREQUIPA

GENERACIÓN BETA CRECIENDO EN EL MUNDO HIPERCONECTADO

En 2025 comenzará la Generación Beta, un grupo que crecerá inmerso en la inteligencia artificial, la hiperconectividad y la automatización. Estos niños, rodeados de tecnología inteligente y herramientas de aprendizaje adaptativo, experimentarán un cambio drástico en sus formas de conexión y trabajo, especialmente en el contexto del trabajo remoto. La crisis climática también influirá en su crianza, promoviendo una conciencia ambiental desde temprana edad.

 La Generación Beta interactuará naturalmente con la inteligencia artificial y desarrollará una identidad más global. Su relación con generaciones anteriores, como Millennials y la Generación Z, será compleja, y dependerán más de la tecnología para la toma de decisiones. En educación, la personalización del aprendizaje a través de tecnologías inmersivas será clave, manteniendo al mismo tiempo espacios para la interacción humana. Aunque, tendrán una gran capacidad de adaptación, su dependencia de dispositivos digitales podría afectar su empatía. El equilibrio entre la vida digital y la interacción física será vital para su desarrollo integral.

 En resumen, la Generación Beta se perfila como un grupo único, con conductas y valores moldeados por un entorno en constante cambio. Su adaptación y conciencia social serán esenciales para enfrentar futuros desafíos, por lo que es crucial dotarles de herramientas que desarrollen habilidades técnicas, empatía y un sentido de comunidad.

domingo, 1 de diciembre de 2024

UN CAFÉ EN BUENOS AIRES

 

Buenos Aires: Un aromático viaje entre cafés porteños

Entre la bruma que envuelve las historias contadas sobre los cafés porteños, comencé mi andar ligero a ritmo tanguero, buscando capturar la magnífica arquitectura de sus añejas calles. Sabía que el encanto de estos emblemáticos cafés, bastiones de la cultura argentina, harían que mi incursión sea más vívida de lo que había imaginado.

Ya había estado en dos cafés con mi compañera de aventuras, Liliana Bianco, en Caseros, y fueron experiencias magníficas, pero gran parte de la magia fue por su fina compañía. Ahora, emprendía este viaje en solitario, con toda mi mochila de expectativas a cuestas.






En la cuadra 16 de Corrientes, comenzó a llover y tuve que pararme bajo la cornisa del teatro Astral, mientras espero a que abra el Café "Gato Negro". Son las 9:00 am. cruzar el umbral bajo su candil fue como ingresar a otra época (el café se fundó en 1928), justo lo que anhelaba. Sentado entre el mobiliario antiguo, maderas nobles, pisos desgastados por los pasos de tantas generaciones y las sillas vienesas con esterillas (a mi padre le hubiera encantado estar aquí), era fácil imaginar las apasionadas conversaciones de intelectuales, artistas, poetas y la gente común que traían consigo sus ricas historias atesoradas a lo largo de los años. En el ambiente flotaban pulsos y sentires añejos. La atención fue fina y cortés. Afuera, la lluvia continuaba, mientras el café con leche invitaba a deleitarse con las medialunas. En ese momento, sentí una mirada sobre mí. Los selectos parroquianos estaban enfrascados en sus asuntos, pero la sensación de ser observado persistía. Giré y vi la astuta cara del gato negro, ubicado en lo alto, al centro, observando todo con seriedad.

El emblemático Café Bar Saeta, esquina de Chile y Perú, con su aroma a café recién tostado, es un ícono recuperado después de 23 años de abandono. Víctima de un incendio y vandalizado, estuvo a punto de ser demolido, pero gracias a la restauración del actual propietario, Lucas Pérez, volvió a la vida. Un lugar donde cada mesa es un mundo y sus ocupantes le dan esa peculiar atmósfera de extraña cercanía. Mientras disfrutaba de mi factura con dulce de batata (camote) y un café con leche perfecto, el ambiente bohemio me invitaba a perderme en elucubraciones sobre el tema de conversación de los comensales. El mozo que atiende es un caso aparte, presto, alegre, dicharachero hace uno se sienta el centro de atención.

 

Llegar a la imponente fachada del Tortoni, con su imponente fachada y aire señorial, me transportó a las imágenes de la Belle Époque porteña, pude contemplarla a mi regalado gusto, porque, tuve que esperar más de veinte minutos para ingresar. Entre dorados y mármoles, me deleité con un café vienés y una tradicional medialuna de queso, sintiendo la presencia de grandes figuras del pasado que habían frecuentado este emblemático café. Estar en sus regios salones entre distendidas conversaciones colmó en mucho mi ansiado deseo de conocer este ícono de la cultura argentina.



Visité otros lugares interesantes como La Panera Rosa, en la zona de Palermo, un oasis de tranquilidad en medio del ritmo vertiginoso de la ciudad me cautivó con su decoración vintage y su ambiente acogedor. Saboreando un Malbec y un sándwich gourmet, frente al río de la Plata disfruté del espacio que invitaba a la reflexión y la conexión con uno mismo, fue inevitable que me pusiera a escribir un poema.

 


No es un café, pero, estaba en la lista de los infaltables “Las Cuartetas” con las mejores pizzas del centro bonaerense. La noche es calurosa y la gente entra y sale como si fuera un centro comercial; por suerte, no tuve que esperar mucho; así que, el Cabernet Sauvignon helado cayó fabuloso para degustar una espectacular pizza. Realmente, muy satisfactorio.



En Colonia de Sacramento (Uruguay) una península en el río de la Plata, un lugar sacado de las novelas con calles adoquinadas, casas coloridas hablan de su pasado portugués y español. Aquí, pude probar el delicioso y espectacular sándwich llamado “chivito” que trae un impresionante y jugoso filete fino de lomito de ternera a la plancha, cortado en mariposa en el atractivo restaurante “Buenos amigos”. Faltaba poco para ir al puerto y tomar el ferry de retorno a Buenos Aires, en eso, entran un grupo de parroquianos, muy apurados y nerviosos, para que los atiendan, el tiempo apremia. Uno de ellos le dice al mozo de ellos

-¿Qué es lo más rápido que tienes? -El mozo no dudó en responderle.

-Un conejo -Las risas adornaron los cálidos y cómodos ambientes de “Buenos Amigos”.  

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Finalmente, La Poesía, con su aire intelectual y bohemio, me dio el “toque final” para navegar en la atmósfera perfecta y sumergirme en la obra de un poeta argentino junto a un café negro y las últimas medialunas. El murmullo de conversaciones y el tintineo de las tazas fue la música que despierta la inspiración, pero, también la finalización de esta alucinante incursión en el país de San Martín.


No fueron solo cafés, son pasos que di en rincones de espacios donde la vibrante memoria y nostálgica relata historias por contar e invita a crear. En cada taza están esas eternas conversaciones de quienes, como yo, buscamos construir mundos para uno y para los que deseen leernos. Los cafés porteños conectan con la cultura, la historia y el alma de Buenos Aires. Un viaje sensorial que me ha dejado un agridulce sabor y una cisura que es el anhelo por volver a recorrer sus calles y sumergirme en su magia.

 

viernes, 16 de agosto de 2024

VIAJERO SILENTE PARTE VII

 VIAJERO SILENTE - PARTE VII - NÁPOLI

 

NÁPOLES (Spaccanapoli)





Amanece en la “Ciudad Eterna” y nuestra troupe tiene dos considerables bajas, Fiorella y Morgana, salieron de madrugada rumbo a Madrid y ya están esperando el vuelo de retorno a Lima. Mañana se cumplen las seis vueltas al sol de Morganita.

Aún, con prístinos parpadeos que hacen burbujas en el alma, nos acompaña un hermoso y brillante sol mientras abordamos el tren en Roma Termini hacia Nápoles. Uno se acostumbra rápido a lo bueno, ya se nos ha hecho fácil hacernos amigos de estos bólidos que van a más de 250 km/h, limpios, asépticos, tranquilos y salen a la hora prevista.

Es una serena mañana, hasta tierna diría, atrás; han quedado angustias por cumplir horarios, eternas filas de espera, leer con nerviosismo ciertas lecturas sobre los nombres de paraderos en inglés, francés e italiano Exit, sorit y uscita son intensas palabras que las he hecho mías, significan salida, las tuve que aprender en Londres, París y Roma.

Entre tantas cosas que me han fascinado y del cual he quedado prendado es la presencia de mucho “verde” dentro de las ciudades de esta parte del mundo. Hay un gran respeto y equilibrio latente hacia árboles y plantas lo que hace una agradable convivencia con el ecosistema; se hace normal ver cómo las veredas pierden su lineal formación para hacer un requiebro cuando se “topan” con un árbol, lo bordean con delicada cortesía a quien da vida, aire, sombra y belleza.

 

Estando absorto con mis pensamientos, de pronto, una marejada de plata entra a borbotones por mi ventana, el sol se desliza sobre el mar Tirreno trayendo un aire tranquilo que me deja escuchar las voces de antiguos marineros que embarcaban con sus aparejos, mercadería, provisiones y sueños de largos viajes que hoy se confunden con los míos.

Comenzamos nuestra caminata por la vía Pza. Garibaldi rumbo a Spaccanapolli la vital y palpitante calle del centro histórico de Nápoles con su peculiar arquitectura griega y sus estrechos pasajes llenos de historias y misterios. Lo primero que “me jala el ojo” es una camiseta celeste con el nombre y cara de Diego Maradona (no iba a ser la única que se exhibe y que los turistas no cesan de comprar). Mis pasos tienen ese “toque” de engreimiento al ver varios murales con el rostro del “10” que está en modo “Dios” y de Sofía Loren; todavía, se respira la algarabía, porque, el equipo de fútbol del Nápoli ha ganado el “scudetto” después de treinta y tres años (el último lo ganó con Maradona). Hay gran cantidad de pequeñas y hermosas plazas que te invitan a sentarte y bebas la brisa napolitana, pero, el tiempo apremia. Casi, en cada esquina encontramos exquisitas iglesias una más atractiva que la otra. Aún, quedan varios edificios góticos con esa nocturna prestancia y las rutilantes trattorias con sus apreciados aromas y sus respectivos “jaladores”. Pasar bajo cada antiguo portal es ingresar a un arco iris de emociones que van desde las palpitantes conversaciones entre gente de variados países que ocupan las mesas de las incontables pizzerías hasta esa extraña sensación de haber estado allí sin siquiera haber pisado esas lozas que es el tamiz de un tiempo ido. Pero, lo que más llama la atención es el temperamento de la gente que camina rápido, entre los colores celeste y blanco conversan alto y las motos pasan por tus lados, parecen zigzagueantes mosquitos y como si estuvieras en Lima tienes que estar atento y esquivarlas. Spaccanapolli es embrujante y atrayente, dan ganas de perderse entre sus coloridas esquinas con venta de recuerdos y delirantes pasajes que invitan a un sugerido encuentro.  A estas alturas del “partido” mi vista está entrenada para apreciar delirios arquitectónicos, colores que endulzan el alma, el sonido de diversos idiomas y sus entonaciones traen música del mundo, por eso, camino sintiéndome privilegiado por avizorar parte de él y reconocer similitudes y novedades que pasan a ser parte mía.

El estómago es un reloj infalible y nos dice que debemos saborear lo mejor de Nápoles, la pizza napolitana, esa, la que tiene unos ribetes como olas de placer en vista y exultante en boca, crujiente y con una tersura al masticar que la hace incomparable y bueno una buena copa de tinto es infaltable.

Transitar la Galería Umberto I es un espectáculo de luz y color que convergen en una enorme cúpula donde el hierro y el vidrio hacen buena amistad.

Con esa alegría que, solo, te dan los viajes seguimos caminando por vía Toledo hacia la basílica de San Francisco de Paul, nos hizo recordar a la Plaza San Pedo, amplia, circular, pero con su propio señorío. El sol estira su obscuro manto fuimos hacia la Riviera di Chiaia y desde ahí admiramos al portentoso Vesubio y en su base a Pompeya. Hora de retornar, pero, hay pendientes…

 

domingo, 9 de junio de 2024

VIAJERO SILENTE - PARTE VI - EL VATICANO

 

PARTE SEIS





EL VATICANO

 

Frente a la basílica de San Pedro, siento la presencia de millones de personas que han estado en este mismo lugar y, probablemente, tuvieron la misma sensación de perderse ante la imponente sede de la capital del mundo cristiano. Me siento rodeado por pesados vientos del pasado no dejo de pensar ¿Adónde se fueron todas estas personas y qué fue de sus pensamientos?

Es temprano, pero, ya hay una larga fila que circunda la enorme plaza, así que, después de las clásicas fotos nos ponemos en la fila. Nubes negras comienzan a pastar en el cielo del Vaticano; en eso, caen las primeras gotas de lluvia que nos aligera la espera. Nos entretenemos mirando los variados tipos de personas que están a nuestro lado y los que pasan apurados. Un grupo de asiáticos muy occidentalizados conversan, cada vez, con menos ceremonia; jóvenes europeos se mueven, gesticulan y ríen con toda la juventud plena; parejas de esposos con bebés y sus carritos; muchas, muchas personas que rebasan las siete décadas conversan y no dejan de admirar la basílica; los turbantes y saris de brillantes colores dan un colorido destellante; mi color canelito le da el toque de gusto y sabor a este carrusel de razas y pretensiones. La plaza circular crea una burbuja de tiempos y sensaciones, las baldosas del piso parecen cantar en coro, giran como un disco de 45 rpm con todas las personas sobre ellas, alistándose para ingresar a la primera iglesia que se construyó, después, del martirio de San Pedro. Mientras, en lo alto de la basílica, con esa serenidad arcana, nos observan las estatuas de los once apóstoles (menos San Pedro), más atrás, surge la notable bóveda. La fila es para comprar los boletos de ingreso, nos programan para dentro de tres horas.



Vannia ya tenía calculado ese margen de tiempo, así que, nos vamos a la espalda de la basílica, a la residencia y jardines del papa. Mientras, escuchamos la exposición de la guía pasa un helicóptero blanco, es la movilidad del papa. Paseamos por los preciosos jardines e ingresamos a los fabulosos museos con tesoros y reliquias de valor incalculable. Pasear entre tantos famosos cuadros, pinturas, frescos, tapices, jarrones y esculturas me hace sentir que soy una pieza muy cotizada. Hasta aquí, todo bien, espectacular cuando ingresamos a la Capilla Sixtina, ya nada fue igual para mí, a pesar de mi poco criterio para valorar las obras de arte, contemplar el trabajo de poco más de cuatro años de Miguel Ángel en pintar los frescos de la Capilla Sixtina en un techo curvo, sin ayudantes es excepcional. Una convergencia iconográfica que deslumbra a toda alma que tiene la suerte de contemplar tan bella obra, letrada o no, porque, el arte genera particulares emociones y su belleza radica en los diferentes puntos de vista. Tenía cargada a Morgana, porque, la cantidad de personas hace que estemos muy juntas y por su tamaño ella no veía nada. Entre breves empujones fuimos llegando hasta estar debajo del fresco que simboliza la creación del primer hombre. Adán. Casi, dejo a un lado a Morgana por admirar la obra que había visto en innumerables figuritas, fotos, películas. Otra cosa es estar debajo de ella, donde estuvo el andamio que el mismo Miguel Ángel diseñó y que a palabras suyas decía que de tanto estar echado para pintar tenía los lomos dentro de sus tripas. Me salió la del profesor y fui explicando a Morgana cada fresco, las escenas del Antiguo Testamento, la creación del mundo, Adán y Eva, el pecado original, Noé y su ebriedad. Por momentos, un triángulo de luz, color y pasión nos atrapó a la obra, Morgana y yo, fue un eterno momento que guardo en uno de los portales de mi multiverso.




Salimos rápido para ir a la basílica. Nada más ingresar me quedo parado, otra vez, nos detiene Miguel Ángel para admirar la belleza de una escultura “La Piedad” cuya hermosura sobrepasa cualquier apetito de exquisitez. La ternura que me inspira, solo, la comparo cuando mi mamá sufre al verme inerme o enfermo y cruje su alma, con ese dolor que solo lo pueden llevar las madres. Sobrecogido, aún, recuerdo que la réplica de la estatua que está en Puno ayudó mucho en su reconstrucción cuando la original fue golpeada con quince martillazos por un turista que destrozó la cara y parte de un brazo de la virgen. Recupero el ánimo y sigo avanzando entre tanta belleza como riquezas. La imagen de la película “Hermano Sol, hermana Luna” (tuve que verla como parte de un curso en la universidad) salta a la palestra y veo con insólita nitidez la opulencia de la sala del Vaticano frente a Francisco de Asís, descalzo y con su raído manto, esmirriado frente a los rosados rostros de la curia. Una escena difícil de digerir que da para otras disquisiciones, pero, es fácil imaginar como vio el hombre de a pie a la subyugante magnificencia que emana de los ostentan la autoridad religiosa.

Ya en la cima, en el techo de la basílica corro junto a Morgana que ha salido disparada; ella, trata de ver el juego en cada esquina. Desde aquí, la vista de la Plaza y sus alrededores es espectacular. Es momento de subir a la cúpula de la basílica, interminables gradas nos conducen hacia lo más alto. Es gracioso caminar por estas escaleras que son muy estrechas, a las justas, pasa una persona y conforme subimos la escalera se inclina de acuerdo con la forma de la bóveda. Imagino los pasos de los sacerdotes entre el silencio de estos pasillos ¿Qué pensamientos rondaban por sus cabezas? Finalmente, estamos en lo más alto de la cúpula, una baranda la circunda. Caminamos en silencio y despacio, abajo se ven a los clérigos están en misa entre el resplandor del oro y la abundancia.

Bajar las escaleras, siempre, lleva a hacerlo con la prisa de ir con la gravedad que acentúa la risa y la competencia con Morgana que quiere llegar primero. Ya en la primera planta nos quedamos mudos por la belleza de esculturas y la vista del monumental Baldaquín que está sobre la tumba de San Pedro. En eso, siento un vientecito frío por mis pies, me avisan que debajo de mí hay todo un cementerio con 21 papas enterrados en sus sarcófagos, en realidad, hay veintidós sarcófagos, uno está vacío esperando al siguiente. Pensando en el siguiente un murmullo se acrecienta entre los turistas que estamos en la nave principal, un pomposo séquito clerical que hacía unos minutos había estado en la misa pasa delante de nosotros. La verdad que impresiona la gravedad de sus rostros la pompa de sus atavíos los hace sentir ceremoniosamente lejanos, muy lejanos.




Ya en las afueras del Vaticano, es decir, pasamos una cuadra y ya en Roma fuimos a buscar algunos recuerdos. Nelia quiere llevar un anillo en particular a Papá Chalo uno que lleve la imagen y escudo de San Benito. Con nuestros pequeños tesoros fuimos a una pequeña iglesia Santa Ana de Palafrenieri, nuevamente, en el Vaticano en una callecita resguardada por la guardia suiza, a media cuadra de la Plaza San Pedro. Terminada la misa el sacerdote tuvo a bien bendecir nuestros pequeños recuerdos.

La tarde va cayendo el camino de regreso tiene mucho de tristeza. Fiore y Morgana deben retornar a Perú, tienen que estar en Lima, mañana es el cumpleaños seis de Morgana. Nos fuimos a una amigable cafetería el Gran Caffé Giuliani, muy atentos, la dueña nos hizo la fiesta y entre pasteles, café y gaseosas le cantamos Feliz Cumpleaños a nuestra Morganita. Ellas partirán en la madrugada…todo ya no será igual.

El mundo en su eterno río avanza, avanza y no se detiene.




miércoles, 29 de mayo de 2024

VIAJERO SILENTE - PARTE V - ROMA

 

ROMA



 

Hay caminos que te despiden y claman por un último recorrido. El ruido de las ruedas de nuestras maletas sobre las baldosas que han detenido incontables pasos nos pide detenernos un instante para contemplar las casas flotantes sobre el verde mar que juega con los destellos del impaciente sol. Son las 16:00 h y tenemos que seguir avanzando a la vera del Gran Canal con rumbo a la estación Santa Lucía. Viajaremos por tren hasta Roma Termini, serán casi cuatro horas de viaje. Con mayor experiencia ubicamos el número de tren y vagón que nos corresponde. Nuevamente, colocamos las maletas en el espacio acondicionado para el efecto y cómodamente sentados con mesas para recargar equipos decimos adiós a la bella Venecia.   Estamos por llegar a Bologna, hay pocos pasajeros en nuestro vagón la mayoría son parejas que están enamorados de sus celulares; así, ha sido en casi todos los lugares que hemos estado, esta moda de interactuar parece que se practica en todo el planeta. El aviso luminoso parpadea en mi imaginario ¡ROMA! Repito su nombre y me encuentro hablando como Morgana ―¡No me lo puedo creer!― una vez que descendemos y caminamos pasillos tras pasillos comenzamos con el ritual de ver al celular para que nos oriente y señale dónde está nuestro hotel. Avanzamos con las maletas unas cinco cuadras y llegamos al hotel (es una gran idea buscar el alojamiento cerca de los terminales del tren y el metro, se hace necesario para movilizarse con comodidad) y no solo eso, la estación Termini está en el centro de Roma que está rodeado por una gran autopista orbital de 68,2 km que forma un anillo alrededor de la ciudad en donde están gran parte de los principales atractivos romanos. Muchas de las calles son como las imaginaba, hay gran cantidad de motos y, oír el italiano parece que entiendo todo ―ja, ja, ja― nos registramos y ya estamos en la calle, la noche es joven. Un poco a la suerte tomamos la vía Magenta; en eso, el aroma a anticuchos nos pasa la voz es el restaurante Lima con varios clientes que “se regalan” con la comida peruana. Disfrutando la caminata llegamos a la vía Gaeta al restaurante “La famiglia” fue una atinada elección. Un lugar donde estuvimos muy cómodos y, sobre todo, disfrutamos de deliciosas pastas, dejamos de conversar para saborear hasta el último fideo. El vino fue el punto de equilibrio para esta alegre cena con un peculiar toque italiano, a cargo de la persona que nos atendió, gentil, ameno, amigable y entretenido fue un buen inicio.

 

El sol aparece de a pocos entre algunas nubes algo obscuras. La gente circula por las calles, muchos van a trabajar, nos cruzamos con unas monjitas que dan una pincelada cinematográfica al pasar junto a las casas llenas de flores. Salimos del metro y seguimos al enorme grupo de gente que va al mismo destino nuestro, el Coliseo Romano. Verlo tan cerca se hace imponente, no por la altura, sino, por la trascendencia histórica. Hay una maratón tenemos que esperar que haya un espacio para cruzar la vía Labicana. Ahora, a comprar los tiques para el ingreso, una larga fila de personas que sube hasta media colina nos dice que debemos alinearnos. Ni modo, a todo sitio que hemos ido hay que hacer filas, la cantidad de turistas en todo lugar no deja de ser impresionante. Al comprar los tiques te indican la hora de ingreso (14:30) son las 11:00 am y la fuente de Trevi está a treinta minutos; así que, enrumbamos por la vía dei Fiori Imperiali. Un estallido de arte nos alcanza al doblar cada una de sus inquietantes esquinas. Ya en la amplia vía pasamos a ser parte del nutrido grupo de turistas que van a pie, en bicicletas, scooteres, cero automóviles; entre el río de gente se ve la basílica de Santa Francesca.

 

―¡En eso! ―Las ruinas del Imperio Romano es un encuentro soñado, estar frente a ellas me despiertan emociones indescifrables con una sonoridad que se impregna en todo mi ser. Ya nos hemos acostumbrado a caminar uno tras otro, adelante va Vannia es la guía, sigue Nelia, tras ella Fiore con Morgana, yo cierro la Troupe así, nos cuidamos en cada momento; salvo, cuando Morgana corre de un lado a otro.

 

A nuestra izquierda está el artístico monumento a Vittorio Emanuelle II (controvertido en su construcción), nos faltan ojos para ver tantas reliquias, el Campidoglio, el Foro de Augusto y el Foro Traiano son impresionantes. Terminada la vía giramos a la derecha y nos internamos por las características calles italianas, esas, que nos muestran en las películas, llenas de plantas, bares, restaurantes, adoquines que tapizan su atrayente suelo y el incesante paso de turistas. Caminas y vas redirigiendo la mirada entre obeliscos, plazas, iglesias y gradas que se sobrecogen y te dan un ritmo que parece alargar o reducir los pasos. Cada una de las calles te permiten ver al final, a manera de “remate”, alguna belleza.

 

Parece que la vía se estrecha, en realidad es que hay bastante gente, el tumulto nos dice que ya estamos frente a la famosa fuente de Trevi. Ahora, tenemos que ver la forma de acercarnos, nos ubicamos en las gradas de la iglesia de los Santos Vicente y Anastasio, desde ahí, vemos por donde podemos acercarnos a la fuente de Trevi que está repleta de gente. Aprovechamos el momento para admirar la riqueza arquitectónica de la fuente. Es un edificio que parece que se derrumba y se hace roca (conjunción de la arquitectura con la naturaleza) con los caballos salvajes y las impresionantes estatuas que resaltan la armonía y belleza muscular, da la sensación de que están en pleno movimiento. Al acercarnos y lanzar nuestras monedas nos captura el canto a la vida y al agua y pedí con mucho énfasis… Sí, pedí eso.

Fuimos a almorzar a en L´anticca pizzeria di Trevi en la Vía Lucchesi, de ahí, rumbo al Coliseo a paso ligero, la hora nos apura.

Comenzamos a ingresar al coliseo, la misma sensación cuando uno va al estadio a ver un partido de futbol. Solo, que aquí va a correr sangre. Cuántas imágenes guardadas cuando era niño se quedaron atónitas al estar al pie de este coloso de casi dos mil años. Estoy en pleno centro de la Roma pagana. Parado sobre el tabladillo que estuvo cubierto de arena hace algunas centurias donde se enfrentaron los profesionales de las gladias, es fácil imaginarse las pulsaciones que se vivieron en este recinto. Mientras, unos tenían que luchar por su vida una desaforada multitud rugía, más fuerte que las fieras que soltaban para enfrentar a los luchadores, ávidas de sangre. La frase dale el pueblo pan y circo y lo tendrás adormecido; se hace fácil, pensar en un estadio lleno de gente viendo un promocionado partido de fútbol.

Hora de visitar una de las siete colinas de Roma, el fastuoso Palatino, la residencia de los emperadores, el epicentro del Imperio Romano. Desde esta colina (una de las siete de la ciudad) se ve una Roma diferente, pareces ver un sinnúmero de cúpulas flotando entre las nubes y las simétricas vías. Descendemos la colina y nos vamos al lugar donde cuenta la historia que en este lugar se fundó Roma, estoy en el fabuloso Foro Romano. Aquí, se reunía la gente para debatir, establecer contratos comerciales, profundas disquisiciones políticas se dieron entre estas columnas. Aquí, estuvo el señorial Senado, el templo de Saturno. Caminar entre sus calles es llenarse de un hálito arcano que

camina, paralelamente, con mis nuevos pensamientos junto a los de otras personas que aquí desarrollaron sus vidas. La noche está llegando hora de ir por la cena y recuperar fuerzas. Mañana vamos a otro país “El Vaticano”.

 

 

UN DÍA GIRAMOS LA CABEZA Y YA NO ESTÁN LAS BOLITAS (86)

  —Apunta bien, no vayas a fallar. Las bolitas estaban en el suelo y alrededor, como un pequeño tribunal, Coco, Pepe García, Nano, Kike y el...