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domingo, 4 de enero de 2026

TRES HÁBITOS PERNICIOSOS ANTES DE DORMIR (49)

Tres hábitos perniciosos antes de dormir: dormir no siempre es descansar


TRES HÁBITOS PERNICIOSOS ANTES DE DORMIR

DORMIR NO SIEMPRE ES DESCANSAR

El Flaco Andrés ha tenido un día complicado, como casi todos nosotros. Ha logrado subir al bus lleno de gente, después de esperar un rato. El humor de la gente y el cansancio de ellos se le impregna en la ropa. No ve las horas de estar en su casa, comer e irse a dormir a descansar.

Justo cuando se va a dormir y quiere tener un descanso pleno, él solito comienza a jugar en contra. Es que Andrés tiene tres hábitos perniciosos, que van a impedir, hacer lo que desea, descansar y reparar energías para el día siguiente.

1.- Come con ansias y mucho, a veces cena muy tarde, entonces el cuerpo se dedica a digerir en vez de estar descansando y reparando energías.

2.- Antes de poner a cargar su celular mira la pantalla azul, el color engaña al cerebro y le hace creer que es de día e inhibe la producción de la melatonina y el sueño se le escapa y comienza a dar vueltas como pollo a la brasa, sin poder conciliar el sueño.

3.- Andrés se acuerda que tiene que enviar un WhatsApp y se queda unos minutos revisando trabajos y redes sociales. Eso, hace que su mente se active y siga resolviendo situaciones, en vez de desconectarse y tener un buen descanso.

A estos hábitos se suma otro detalle que parece inofensivo, pero no lo es: el Flaco Andrés duerme con el celular muy cerca, casi al alcance de la mano, sobre la mesa de noche. Aunque no lo esté usando, el solo hecho de tenerlo ahí mantiene al cerebro en estado de alerta, como si algo importante pudiera ocurrir en cualquier momento. El descanso, entonces, deja de ser profundo; se vuelve fragmentado, liviano, insuficiente. El cuerpo no logra entrar del todo en ese silencio reparador que necesita.

Estos malos hábitos no solo le roban horas de sueño, también deterioran la calidad del descanso. Dormir mal afecta la memoria, el estado de ánimo, la concentración y hasta la salud emocional. Al día siguiente, Andrés se levanta cansado, irritable, con la sensación de no haber dormido nada, y el círculo se repite. Dormir no siempre es descansar, y descansar exige, a veces, decisiones pequeñas pero conscientes: cenar con calma, apagar pantallas a tiempo, dejar el celular lejos y permitir que la noche vuelva a ser noche.

El Flaco Andrés tiene que romper estos hábitos si quiere regalarle a su cuerpo y a su mente lo que más reclaman en silencio: noches verdaderamente reparadoras.

 

domingo, 12 de octubre de 2025

VIVIENDO TODAS MIS VIDAS: El Arte de Morir para Renacer (38)

VIVIENDO TODAS MIS VIDAS: El Arte de Morir para Renacer

 Se dice que morimos varias veces antes de la muerte final. Morimos cuando la infancia se esfuma, cuando un amor se va, cuando perdemos a quien era nuestro pilar. Cada despedida, es una pequeña muerte. Pero, he aquí el secreto: tras cada una, renacemos.

El filósofo Nietzsche lo llamaba "aprender a morir": soltar lo que fuimos para transformarnos en una versión más fuerte. Esta idea conecta con el concepto budista del "no-yo", que plantea que no existe una identidad permanente. Lo que llamamos "yo" es un flujo constante de experiencias en transformación, y aferrarse a una identidad fija es la principal fuente de sufrimiento. Las "pequeñas muertes" que experimentamos son la prueba de este flujo natural. No somos un cuadro terminado, sino un lienzo donde las capas de pintura se superponen, se mezclan y a veces se raspan para dar espacio a nuevas formas y colores.

La vida está marcada por transformaciones constantes que funcionan como muertes y renacimientos. Gabriela, al dejar su pueblo, ve morir a la hija dependiente para dar paso a la mujer independiente. El hombre que pierde su trabajo después de veinte años entierra al profesional definido por su cargo, pudiendo renacer como emprendedor o alguien que prioriza su familia.

Estos cambios no solo ocurren en hitos grandes. La madre que se queda sola cuando su último hijo se va a la universidad entierra su rol de cuidadora full-time para renacer como la mujer que redescubre sus pasiones. El amigo decepcionado que deja de ser complaciente mata a su yo que siempre decía "sí", renaciendo como alguien con límites más sanos y auténtico. Cada final contiene la semilla de un nuevo comienzo.

El verdadero desafío no es evitar estas "pequeñas muertes", sino transitar conscientemente el duelo que provocan. Como decía el filósofo Alan Watts, aferrarse a lo que ya no es tan inútil, es como intentar atrapar el aire con la mano: solo conduce al agotamiento. Aceptar que todo cambia no es resignarse, sino liberarse.

 Aferrarse a identidades que ya no nos representan —como el "estudiante eterno" o la "novia abandonada"— nos condena a vivir como fantasmas del pasado. La sabiduría no está en olvidar quiénes fuimos, sino en integrar al niño, al adolescente y al adulto que fuimos como capítulos de un mismo libro, escuchando lo que cada uno tiene para decir sin que ninguno domine.

Estas "muertes" no nos restan, sino que suman capas a nuestra existencia. Cada final es un necesario comienzo que nos revela nuestra resiliencia. La pregunta clave es: ¿Quién debo dejar morir hoy para renacer? La respuesta nos invita a participar conscientemente en la obra de arte en evolución constante que es nuestra vida.


 

EL CEREBRO FABRICA ESTADOS (P-09)

EL CEREBRO FABRICA ESTADOS https://www.prensamerica.com/retazos/el-cerebro-fabrica-estados Francesca mira el reloj por quinta vez en menos d...