Mirada prisionera
acaricia seda prohibida.
Ojos seducidos
son náufragos perdidos
en velamen de refinado vestido
mordaz ríe por ser él
quien acaricia piel deseada.
Un brindis pronunciado
opaca pasión irrestricta.
Prohibida señal
mece viento con perfume de orquídeas
vuelan sonrisas en compás indiscreto.
Profanos requiebros en sutil melodía
un encarnado palpitar refleja cenit extraviado.
Un suspiro demanda por un instante
puede ser un último hoy.
Vorágine nocturna perdida en distinguido escote
es portal turgente de suaves colinas
son llamaradas en volcánico abismo.
Un sorbo eterno
grita la caricia consentida
vibran yemas en piel ajena
incendio de quimeras pasiones.
Abrazo de suspiros reconocidos
acercamiento prohibido
juegan alas de mariposa en flama encendida.
Cristal de perlas
muerde ilusión en copa risueña.
Rubí encendido
perdido por no sentir.
¿Emoción pasada?
Entelequias consentidas
solo queda
soberbio desliz en caricia de prohibida seda.
Yacerá en tu lecho mi peregrina ilusión
no podrás detenerme.
Capricho consentido es brevedad de contenida exhalación
es más verdad
que lo negado.
No serás mía
en un tuyo perdido
queda un huérfano cielo
no hay más.
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