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lunes, 18 de diciembre de 2023

VIAJERO SILENTE - PARTE II - LIVERPOOL

 ********** EL VIAJERO SILENTE - PARTE II - LIVERPOOL  ******

Es verano del 65 y el calor de esa tarde nos baña sin pausa con un sol que ha tomado posesión del valle Tambo, Cocachacra está que arde. Sumergidos en la acequia turbia junto a mis amiguitos damos incansables zambullidas, formamos dispersas a ondas con cada brazada, junto a otras que llegan de un radio de onda corta es "I should have known better" de los Beatles (en esa época no sabía que significaba, la canción qu

e me ha enseñado mi amiguito Juan Carlos). Ahora, en el futuro del pasado de mi infancia o ¿en el pasado de mi futuro? Estoy en un viaje inmersivo, hemos llegado a Liverpool, el nombre me parece esos enormes titulares que salen en la pantalla del cine y me llenan toda mi visión mental. El viaje en tren desde Londres ha sido limpio, aséptico, tan veloz que ni se siente (250 km/h) hubo buen tino en escoger al hotel Astors en la zona de Belgravia, está cerca de una de las estaciones del metro y del tren (Estación Victoria, caminando uno llega al Palacio Buckingham), cruzamos grandes campos verdes, todo ordenado. Liverpool es una ciudad que tiene otro "swing" el andar de la gente tiene otro pulso y sus conversaciones son más alegres, animadas y dinámicas. Claro, como ahora voy en silencio escucho mejor; más aún, con la recomendación que nos hizo Morgana cuando, apenas, teníamos algunas horas en Londres, se dio cuenta de que todos hablan en inglés al escucharnos conversar levantó su manito pidiendo atención.
-¡Stop!
-No, Spanish.
Alguna vez (bueno, varias), me dijeron que no sea tan callejero ya que siempre buscaba una excusa para salir a la calle; esta vez, sonrío al recordar ese episodio y voy callejeando las calles de Liverpool que tienen un compás musical que driblea el tiempo y el fútbol (Liverpool FC, Everton) que es parte de su esencia. Sopeso las posibilidades de que alguno de los Beatles haya estado caminando por estas mismas calles y pienso que sí (al final, uno cree lo que quiere). Hemos llegado al lugar donde vamos a iniciar el tour en uno de esos buses de dos pisos que están estacionados en Strand St en un lado del malecón del río Darsey. Aquí, las emociones se juntan y llenan los asientos del bus que va a hacer un circuito de unas dos horas. Pasamos cerca del Hilton hotel, el St. George Hall es imponente, se usa como salas de teatro, reuniones y dependencias jurídicas. La Liverpool Philarmonic sede de la orquesta Filarmónica del Reino Unido, la Catedral de Liverpool; todos con singulares atractivos. De pronto llegamos a una rotonda y el guía nos señala una barbería “Tony Slavin” en la calle Smithdown nos dice con voz profunda:
―Aquí, se cortaban el cabello los Beatles cuando eran jóvenes. ―Todos miraron con más atención y muchos recordamos nuestros propios cortes de cabello en el peluquero del barrio. El guía es muy ameno y nos dice que estamos por llegar a la calle Penny Lane y que podremos bajar para tomarnos una foto. Descendemos con los corazones acompasados, esperamos nuestro turno para tomar las vistas históricas para la familia y comenzamos a retornar, en eso, la vocecita de Morgana.
―¿Hemos bajado, solo, para eso? ―Bueno, aún, debo seguir explicándole algunas cosas sobra la banda sonora de la vida de su “abu”.
Llegamos a Strawwberry Field y hay rejas que cuentan muchas historias. En el camino nos permiten tomar fotos de las casas de John, Paul y Ringo. Las casas se conservan, tal cual, desde décadas atrás; esto, porque, la arquitectura es muy similar y tienen un periódico y obligado mantenimiento que deben hacer los propietarios. Estando por concluir el tour, el guía se pone a cantar dos melodías de los Beatles con su ukelele nos llena de nostalgia y hace que su voz, cada vez, se parezca a ellos.
Terminada la travesía, a almorzar y de allí, al barrio de Cavern Quartier para llegar a Mathew St N°10 donde está the Cavern Club. Después, de pagar las entradas fuimos bajando las obscuras escaleras. Antes, esto fue una bodega, luego, su propietario lo convirtió en una taberna para imitar los bares subterráneos con música jazz franceses. Con varios arcos, techos bajos, todos de ladrillo fuimos siendo captados por el magnetismo Beatle. The Cavern es la versión reconstruida con parte de los miles de ladrillos de la original que fue derruida, se ubica en el mismo lugar (ocupa el 70%) que la primera y se ha respetado, escrupulosamente, la misma distribución. Aquí, tocaron antes de su destrucción bandas como Rolling Stone, Queen, Elton John, the Who, etc. Después, de su reconstrucción han hecho su intervención importante músicos de categoría mundial. Terminamos de bajar las escaleras y parece que estuviéramos en una especie de catacumbas, pero, aquí, hay mucha vibración musical y alegría en la gran cantidad de personas que están sentados en mesas tomando sus cervezas, fotos en los murales y en cada rincón de la caverna. En ese momento en el estrado está Craig L W, un joven desgarbado, alto, con el pelo sobre la frente y cuando comienza a cantar hace que imaginemos a un John en sus inicios, realmente, estás inmerso en la música. Miro a Nelia, a mis hijas y a Morgana y creo que por un momento están capturadas por los acordes que rebotan simétricamente entres estos arcos y paredes; finalmente, crees lo que quieres ver. El lugar es como para quedarse, pero, aún, nos falta seguir callejeando hacia las estatuas; salimos del barrio Cavern Quartier y entre grandes edificios neoclásicos llegamos al malecón para ver sonreír a cuatro jóvenes que siguen haciendo historia.
Pronto saldrá “Now and then” una canción inconclusa de John (década de los 70´) después, de la muerte de Lennon fue desarrollado por Paul, George y Ringo. La voz de John Lennon fue extraída de la maqueta original con IA. Esta sería la última creación de the Beatles.
La hora avanza y ya debemos retornar al terminal ferroviario para retornar a Londres. Ya no se escucha el característico traqueteo de los ferrocarriles de hace décadas, pero, el tenue zumbido de este tren eléctrico parece el remanso de una arcana acequia que sigue llevando las ondas de la música de mi infancia.

lunes, 24 de enero de 2022

Del GRAN HOTEL PERÚ al Café Bar "Al PACINO".


 Del GRAN HOTEL PERÚ  al Café Bar "Al PACINO".

Terminando con los infaltables prolegómenos para la presentación del libro de papá. 

Son instantes que se dilatan, pero, con la tranquilidad que dan los pueblos en provincia vamos destejiendo las tramas de innumerables historias que se gestaron en este icónico escenario pacasmayino al ritmo de los sorbos del inefable café. Son tejidos de antiguas y relucientes décadas, algunas de las cuales volverán a tener relevancia cuando se hagan presente, mañana sábado a las cinco de la tarde, nada menos, que en este preciso lugar.

Un silente invitado ha llegado, es nada menos que Al Pacino, con sus inteligentes ojos que le han dado fama internacional se integra a la conversación. Es un mudo parlante que asiente las últimas decisiones, se acomoda y ocupa de una manera muy natural su lugar en la mesa. Y, ya que hablamos de historias y orígenes, sería conveniente esclarecer el de Al Pacino. Él vivía cómodamente en el hogar de una joven pareja que se quería mucho, el engreidazo de la casa, lamentablemente, esta naciente unión se resquebraja y los jóvenes deciden separarse, se reparten sus pertenencias, casi, sin mayores contratiempos. Pero, al llegar al tema de Al Pacino surgen las ácidas diferencias, no se ponen de acuerdo, porque, a Al Pacino no lo podían dividir. Así que, lo dejan abandonado; hasta que su incontenible llanto es escuchado por otro joven que no se resiste a su triste y melancólica mirada y lo lleva a su casa.  Ha encontrado un nuevo lugar, el joven lo mima y lo quiere. Pero, no sé, por qué, siempre hay peros en las historias; el joven debe partir, gran problema y 

¿Ahora?

El joven (como la gran mayoría de ellos) piensa en su papá y contento por haber encontrado la solución encarga su engreído a papi. Papá corazón extiende sus brazos y fue un amor a primera vista. Tan fuerte fue el impacto que el negocio de papá terminó llamándose como él, Al Pacino.

Parece que esta vez, Al Pacino, encontró su verdadero hogar, ya que los viajeros que llegan de diferentes partes del mundo a este singular Café - Bar no pueden sustraerse del carisma de este noble ser.  Así, se fue gestando una nueva historia en un rinconcito de lo que fue el mítico Gran Hotel Perú. Hoy emerge con una nueva prestancia el AL PACINO donde se renuevan amistades y, como no, nuevas historias por contar.

martes, 1 de enero de 2013

YA LLEGA CHITO



YA LLEGA “CHITO”

         Fue un encuentro que se disputaba ardorosamente en la cancha del Club Pacasmayo y de forma ansiosa se vivía en las graderías. Eran nuestros padres que bordeaban los 70 años quienes estaban en la cancha enfrentando al equipo del  General EP ®  Raziel Bamberger y sus colegas (generales, coroneles, etc.)

       El equipo iba perdiendo a pesar de las arremetidas del Gato Lamas, no era suficiente la gambeta del Pibe Zamora, que quedaba corta ante la estricta y marcial marcación, la inclaudicable entrega de Chalo Rodríguez no lograba contener los avances del rival a pesar de su indomable voluntad. El dribling y cadenciosa parsimonia de Gilberto Ruiz no alcanzaba para nivelar el partidito.

      La tribuna esperaba, casi rezaba la llegada del mejor jugador por aquel entonces del club Pacasmayo “Chito López”.

     Nadie sabía a que se debía su demora, pero de lo que si estábamos seguros es que con su sola presencia el partido tendría un vuelco total. Las miradas de los atribulados espectadores iban del campo hacia la entrada del club, esperando que Chito hiciera su aparición.

      Chito López, pacasmayino él, había llegado a Trujillo a la edad de 13 años y fue a estudiar al Colegio San Juan como interno. Estando en el Colegio, fue convocado a jugar por la selección estando aún en segundo de secundaria. A pesar de las “argollas” y  su corta edad, fue seleccionado por su calidad y elegancia al jugar.

       Ya en Lima, fue a vivir al populoso y futbolístico distrito de Breña.  Sus dotes futbolísticas lo llevaron a jugar en el legendario equipo “Centro Iqueño” en donde ya destacaba el “cabezón” Ramón Mifflin, de ahí derivaría en el Porvenir Miraflores. Entonces, nuestra expectativa tenía una base sólida, ya que estábamos esperando a un jugador de polendas.

      De pronto, nos volvió el alma al cuerpo, en ese preciso instante hacía su ingreso rutilante, con un trote de campeón Chito López.

La exclamación, era de un suspiro de alivio. “Ya llegó Chito López”.

Ahora, las cosas volverían a su lugar, no era posible que el equipo castrense nos ganara en nuestro propio reducto.

Con él en la cancha recuperaríamos la alegría, el honor y nos daría la dulce sensación de “voltear” el partido.

    Rápidamente, Chito se despojó del buzo e hizo su ingreso en reemplazo del general FAP Cabrejos que jugaba para el Club.










Primer toque de balón, la bola se le pasa por debajo del pie. Bueno, todavía está frío.






Segundo contacto con la pelota, ésta rebota en la canilla y sale del campo, va a pararla de “pecho” y la redonda se va  de costado, intenta dar un pase y la “vedette” va a un contrario y anotan en nuestro arco.

   Las miradas de los hinchas, vuelven a cruzarse, del frío  desconcierto pasamos a la furia y desencanto que derivaría en el estentóreo grito “que se vaya Chito”.

 Hoy, ya pasados algunos años, la expresión típica de la peña de los sábados es  ya llega Chito”, cuando queremos referirnos a una situación que no va a tener arreglo a pesar de la intervención de cualquier bienintencionado.

   Pero, ¿qué pasó con “Chito López” en aquel encuentro?

Aún, hoy día, ninguno de los que estuvieron presentes tiene respuestas para tan desastroso partido. Tal vez, valga la pena preguntárselo.

Lo pueden ubicar los días sábados a partir del mediodía hasta la 7 de la noche en el Club Pacasmayo.(Chupando Rico)

UN DÍA GIRAMOS LA CABEZA Y YA NO ESTÁN LAS BOLITAS (86)

  —Apunta bien, no vayas a fallar. Las bolitas estaban en el suelo y alrededor, como un pequeño tribunal, Coco, Pepe García, Nano, Kike y el...