Mostrando entradas con la etiqueta control. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta control. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de octubre de 2025

SONRISA FORZADA O GRITO SILENCIOSO (37)

SONRISA FORZADA O GRITO SILENCIOSO


En una sociedad que valora la productividad y la alegría constante, a menudo pasamos por alto una forma sutil y engañosa de sufrimiento: la depresión silenciosa. No es la tristeza obvia que todos podemos reconocer. Es un susurro, una sombra que se esconde detrás de una sonrisa forzada y una vida aparentemente normal.

Imagina a Javier, un colega que siempre parece ocupado. Siempre, está en la oficina y cumple con sus plazos. Sin embargo, lo que no ven es que cada tarea es una lucha monumental. Ha dejado de jugar fulbito los fines de semana y rechaza las invitaciones a tomar algo. Cuando se le pregunta, solo dice: "Estoy cansado". No es una mentira, es la verdad de su agotamiento mental.

Piensa en Patricia, una amiga que parece tenerlo todo bajo control. Se ríe en las reuniones y hace bromas, pero su sonrisa no llega a sus ojos. En el fondo, una voz interna despiadada le susurra: "No eres suficiente. Nada de esto importa". Se levanta por la mañana con el mismo cansancio con el que se acostó. Ha dejado de cocinar, algo que amaba, y ahora se conforma con cualquier cosa, o incluso no come.

La depresión silenciosa se manifiesta a través de señales que a menudo se disfrazan de simple apatía o mal humor. Es la pérdida de interés en lo que antes nos apasionaba, la fatiga constante que no mejora con el descanso, los cambios en el apetito y el sueño, y un aislamiento gradual, no por elección, sino por la carga que supone interactuar con otros. Es la irritabilidad que surge de la nada, una sensación de estar fastidiado con el mundo.

El peso de “la máscara” nos habla de una profunda desconexión entre el ser auténtico y la persona que el mundo exige que seamos. Jean-Paul Sartre argumentaba que a menudo actuamos de mala fe (mauvaise foi), negando nuestra propia libertad y autenticidad para encajar en los roles que la sociedad nos asigna. La "sonrisa forzada" es el epítome de esta mala fe: una máscara que nos colocamos para ocultar, incluso a nosotros mismos, el vacío o el dolor que sentimos. Nos convencemos de que "estamos bien" porque es lo que se espera, pero, ese acto de negación incrementa la alienación y el sufrimiento. El grito silencioso es, entonces, la protesta del alma aprisionada, que anhela ser escuchada detrás de la fachada de normalidad.

Si te identificas con Javier o Patricia, es hora de reconocer que tu dolor es real.

El primer paso es validar tus propios sentimientos. El siguiente es romper el silencio: habla con alguien de confianza, busca ayuda profesional. Un terapeuta puede ofrecerte herramientas para entender y manejar estos sentimientos. No necesitas una crisis para pedir ayuda. Los pequeños actos de autocuidado, también cuentan. Sal a dar un paseo corto, bebe un vaso de agua, come algo nutritivo. Cada uno de estos gestos es una pequeña victoria que te acerca a recuperar tu luz interior.

 


 

lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Quién va ganado?



¿Quién va ganando?
   (09/03/2007)

Serían aproximadamente las 11:30 de la mañana cuando el profesor Guillén me dijo, - Chalo, ve donde el sastre y pregúntale como va el partido, entre Uruguay y Rusia. Era 1966, en pleno furor de los Beatles y el mundial de fútbol se jugaba en Inglaterra. Salí corriendo del Colegio, pocas eran las oportunidades de salir de clases y más raro aún, ser elegido para tan delicada misión que me permitiría estar en la calle en horas inusuales, la luz del día me parecía diferente, alumbraba diferente, pero no podía demorarme, quería cumplir con la comisión, así que, imprimí mayor velocidad y llegué a la sastrería.

-      Buenos días, vengo de parte del profesor Guillén- fue mi saludo
-      Quiere saber, cómo va el partido –

El sastre que tenía el centímetro alrededor del cuello, giró la vista hacia su radio transistor que estaba al lado de los fardos de tela, a un costado de la mesa de trabajo, y aún con la tiza en mano dijo:

-      Va cero a cero.- El gesto tenía algo de ufano, ya que eran muy pocas las casa en Cocachacra que tenían radio con Onda Corta que les permitía estar conectados con la capital.
-      Gracias-  fue lo que dije, antes de girar y empezar a correr nuevamente.

Aún me dio tiempo de mirar los cerros que custodian el valle y que están coronados por las tres cruces en Tambo que está camino a Cachendo y con el aroma peculiar de papas y carne que emanaba de la cocina en donde probablemente se preparaba ya una rica “matasquita,” llegué para dar la información.
Me acercaba ya al Colegio, disfrutando el momento en que ingresaría y concitaría la atención de todo el salón antes de dar el mensaje   

-      Profesor, están empatados, cero a cero -.

El profesor Guillén asintió con la cabeza y con el mismo giro indicó que tomara asiento. Obedezco la orden tras haber gozado con mis minutos de gloria, mirando a Laura que hoy tiene puesto la camisa de franela que a mi me gusta, una que tiene diseños de indios y vaqueros, con rifles y todo. Kike, se hace el desentendido y me siento complacido en mi carpeta que no tiene la parte inferior del tablero, por lo cual me siento solo.

Hoy, me toca estar en un salón de clases, frente a un grupo de alumnos, con sus uniformes “únicos” (falda ploma con diseños propios del Colegio con blusa blanca para las mujercitas y pantalón plomo con camisa blanca para los varones) veo que una alumna hace un movimiento brusco con sus manos por debajo de la carpeta, intrigado le indico.

-      Saca lo que tienes dentro de la carpeta –

Ella, abre sus ojos tratando que la orden sea revocada, más yo insisto con la mirada y tras este pulso visual no le queda otra opción que mostrar lo que intentó ocultar.

En un primer momento pensé que era un control remoto para TV. Al tenerlo en mi mano, cual sería mi sorpresa, ya que el aparatito tenía una pequeña pantalla, y en esos precisos momentos pude ver en “vivo y en directo” el partido entre Francia y España, Mundial Francia 1998. Pensar que hace 32 años tuve que correr como alumno para saber como iban las acciones de un partido mundialista, hoy como profesor lo podía ver en el mismo instante y dentro del salón sin apenas haberme movido, tan solo con una mirada. Y, créanme, ya no gocé tanto el momento como sí lo hice antes. Los Beatles, siempre sonarán mejor que …..

UN DÍA GIRAMOS LA CABEZA Y YA NO ESTÁN LAS BOLITAS (86)

  —Apunta bien, no vayas a fallar. Las bolitas estaban en el suelo y alrededor, como un pequeño tribunal, Coco, Pepe García, Nano, Kike y el...